
El Monumento a la Virgen de la Paz es una colosal escultura conmemorativa de la Virgen María, realizada completamente en concreto, levantada a 11 km al suroeste de la ciudad de Trujillo, en Venezuela.[4] Con 46,72 metros de altura, 16 metros de ancho, 18 de profundidad en la base y unas 1200 toneladas, es la escultura habitable más alta de América,[5] siendo centímetros más alta que la estatua de la Libertad.
El monumento está ubicado, además, a una altura de 1.600 msnm,[6] en la llamada Peña de la Virgen—donde se dice que apareció la virgen en el año 1570—, por lo que a la altura de la obra misma, junto a la de su enclave de montañas y vegetación tropical, proporcionan una espectacular vista panorámica de la región.[7] Fue inaugurada en diciembre de 1983 por el entonces presidente de Venezuela Luis Herrera Campins, obra diseñada por el escultor Manuel de la Fuente y cálculos del ingeniero Rosendo Camargo.[8] Consta de cinco miradores, desde donde se pueden observar, en un día claro, casi la totalidad del Estado Trujillo, parte de la Sierra Nevada de Mérida y de la Costa Sur del Lago de Maracaibo.[9]
Desde 1568 la virgen de Nuestra Señora de la Paz es la patrona espiritual de Trujillo y es patrona asimismo de la Diócesis a partir de 1960.[4] La paloma sostenida en su mano derecha simboliza el encargo de la presidencia de la República de Venezuela, de clamar por la paz de la tierra.[10] El Monumento a la Virgen de la Paz, fue administrado durante años por una fundación privada, después de lo cual pasó a ser dirigido por la Gobernación del estado Trujillo.
Muy a pesar de su colosal tamaño y la importancia de su simbología conmemorativa de la patrona del estado, el Monumento a la Virgen de la Paz es uno de los puntos del turismo contemporáneo menos visitados en Trujillo y el país. En Semana Santa de 2010 el gobierno de Trujillo reportó 11 mil visitantes al monumento de la Virgen de la Paz, mientras que el santuario de José Gregorio Hernández en el vecino municipio Rafael Rangel, recibió cerca de 80 mil visitas y el tradicional Viacrucis en la población de Tostós, fue visitado por un aproximado de 57 mil turistas.[11]
El monumento está ubicado, además, a una altura de 1.600 msnm,[6] en la llamada Peña de la Virgen—donde se dice que apareció la virgen en el año 1570—, por lo que a la altura de la obra misma, junto a la de su enclave de montañas y vegetación tropical, proporcionan una espectacular vista panorámica de la región.[7] Fue inaugurada en diciembre de 1983 por el entonces presidente de Venezuela Luis Herrera Campins, obra diseñada por el escultor Manuel de la Fuente y cálculos del ingeniero Rosendo Camargo.[8] Consta de cinco miradores, desde donde se pueden observar, en un día claro, casi la totalidad del Estado Trujillo, parte de la Sierra Nevada de Mérida y de la Costa Sur del Lago de Maracaibo.[9]
Desde 1568 la virgen de Nuestra Señora de la Paz es la patrona espiritual de Trujillo y es patrona asimismo de la Diócesis a partir de 1960.[4] La paloma sostenida en su mano derecha simboliza el encargo de la presidencia de la República de Venezuela, de clamar por la paz de la tierra.[10] El Monumento a la Virgen de la Paz, fue administrado durante años por una fundación privada, después de lo cual pasó a ser dirigido por la Gobernación del estado Trujillo.
Muy a pesar de su colosal tamaño y la importancia de su simbología conmemorativa de la patrona del estado, el Monumento a la Virgen de la Paz es uno de los puntos del turismo contemporáneo menos visitados en Trujillo y el país. En Semana Santa de 2010 el gobierno de Trujillo reportó 11 mil visitantes al monumento de la Virgen de la Paz, mientras que el santuario de José Gregorio Hernández en el vecino municipio Rafael Rangel, recibió cerca de 80 mil visitas y el tradicional Viacrucis en la población de Tostós, fue visitado por un aproximado de 57 mil turistas.[11]
Los orígenes de la imagen de la Virgen de la Paz se remota probablemente al siglo VII, asociado con San Ildefonso de Toledo (606-667), un arzobispo de Toledo,[13] España, destacado por su devoción a la Virgen María. La tradición relata que durante una noche de diciembre Ildefonso entró en la Catedral de Santa María de Toledo, impresionado por una gran iluminación dentro del templo, a lo que reporta ver a la Virgen sentada en la silla del arzobispo,[14] un acto que fue interpretado como aprobación a las enseñanzas de Ildefonso.[15] San Ildefonso murió el 23 de enero, y el 24 de enero se ha dedicado a recordar el milagro.
También se cuenta que en el año 1085, durante la invasión musulmana a España, hubo una batalla en la que se disputaba la Catedral de Santa María de Toledo. Los atacantes se habían asentado en España, y planeaban convertir la catedral en una mezquita, en cuestión de un año los jefes musulmanes cambiaron de parecer y retornaron el templo a los cristianos.[16] [17] El incidente se produjo durante la víspera del 24 de enero, y los seguidorse de la Santa Virgen aseguran que tenía que ver con la Virgen de la Paz, quien milagrosamente había actuado para salvaguardar la fe cristiana.
La zona donde ahora está erigido el monumento a la Virgen de la Paz era habitada por una sociedad aborigen conocida como Eskuke, lugar donde se produjo una sublevación indígena dirigida por el Cacique Pitijoc,[18] [19] de la etnia Kuikas—quienes, según la hipótesis Chibchano-Paezano, tenían una misma raíz que los Chibchas y Muiskas colombianos—en contra de los colonos venidos de España.[20] Derrotados los indígenas se fundó la ciudad de Trujillo el 9 de octubre de 1557 y se instauró la fe de la Virgen de la Paz en sustitución de la diosa indígena Ikake.[21]
También se cuenta que en el año 1085, durante la invasión musulmana a España, hubo una batalla en la que se disputaba la Catedral de Santa María de Toledo. Los atacantes se habían asentado en España, y planeaban convertir la catedral en una mezquita, en cuestión de un año los jefes musulmanes cambiaron de parecer y retornaron el templo a los cristianos.[16] [17] El incidente se produjo durante la víspera del 24 de enero, y los seguidorse de la Santa Virgen aseguran que tenía que ver con la Virgen de la Paz, quien milagrosamente había actuado para salvaguardar la fe cristiana.
La zona donde ahora está erigido el monumento a la Virgen de la Paz era habitada por una sociedad aborigen conocida como Eskuke, lugar donde se produjo una sublevación indígena dirigida por el Cacique Pitijoc,[18] [19] de la etnia Kuikas—quienes, según la hipótesis Chibchano-Paezano, tenían una misma raíz que los Chibchas y Muiskas colombianos—en contra de los colonos venidos de España.[20] Derrotados los indígenas se fundó la ciudad de Trujillo el 9 de octubre de 1557 y se instauró la fe de la Virgen de la Paz en sustitución de la diosa indígena Ikake.[21]



